Impacto COVID: Aprender a reinventarse | Pere Rullan

27/01/2021 - 1 min

Un 2020 de competición personal y distintas metas

El 2020 es un año que quedará marcado en el calendario competitivo por una más que notable inexistencia, sin contar la drástica reducción de salidas a la montaña que hemos tenido que hacer. Nos deja esa sensación de pájara en el km 30 de una maratón que no subestimamos y preveíamos dura, pero ni mucho menos nos imaginábamos que se haría tan larga.

Eso sí, el maldito virus nos ha demostrado que no existen fronteras y que la humanidad es vulnerable. Por ello, el secreto de la superación en los tiempos que corren creo que es básico: motivación. Uno tiene que reforzar su búsqueda intrínseca de satisfacción más allá del dorsal y el chip competitivo, rescatar esos pequeños placeres de superación que la vena competitiva muy frecuentemente nos priva de saborear, y que por suerte la naturaleza nos puede brindar con relativa facilidad.

Entrenamiento y preparación distinta, con nuevos aprendizajes

Personalmente durante el confinamiento aproveché para trabajar el gran aspecto olvidado en los corredores por montaña, nuestro amiga la fuerza. Porque bien, todo es fuerza, o mejor dicho implica fuerza, ¿no? Pero trabajarla adecuadamente es necesario si queremos alargar nuestra vida deportiva, así como también la de nuestras articulaciones. Por ello, me gustaría que os acordarseis de esos ejercicios y los incluyerais al menos en vuestra pretemporada, ¡seguro que lo vais a notar!

Después del confinamiento más estricto, mi preparación aeróbica fue ganando peso, volví a acumular horas de entrenamiento en el entorno que más nos gusta, la montaña, y la verdad es que el dorsal poco lo echaba en falta. Me centraba más en disfrutar de respirar aire puro, de las vistas que nos proporciona una cima o de ese olor peculiar del bosque cuando ha llovido.

Pere Rullan

La esperada vuelta a la competición

Pero amigo… Cuando pude ponerme un dorsal en septiembre, concretamente en la Andorra Trail, ¡el instinto competitivo volvió a aflorar! Porque somos así, nos gusta la adrenalina que nos provocan las competiciones; esas dudas de cómo voy a rendir y cómo lo voy a hacer respecto a los demás. Porque con facilidad puedo ser el campeón de la familia (que ya es un paso), pero más allá de ello, por naturaleza y ambición humana, normalmente queremos más y más.

Todos entendemos que la situación sanitaria es delicada y que las medidas de contención tienen que tener prioridad, pero espero que este 2021 sea un año donde se vayan levantando las nubes y podamos, por fin, disfrutar de una temporada de carreras por montaña con cierta normalidad. Mientras tanto, ¡Disfrutad del placer de moveros rápidamente en la montaña!

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