Escalada Sostenible : Asegurando el futuro

19/10/2020 - 1 min

La escalada, como muchas otras actividades que realizamos en la montaña, se han etiquetado de manera tradicional como sostenibles. Esto se debía a que décadas atrás el número de practicantes y modalidades era más reducido. Pero actualmente, cada vez somos más los que hemos descubierto la escalada, lo que ha incrementado la presión sobre nuestro patio de juego. Con la mayor afluencia de gente yendo y viniendo por las pistas de acceso, por los caminos de aproximación, escalando por las vías, comiendo y haciendo lo que se hace después de comer... ¡Hace inevitable dejar huella!

Así que al igual que hay que preocuparse de que nuestro material esté siempre limpio y en condiciones, debemos empezar a incluir unas pautas que nos ayuden a reducir nuestro impacto en los sectores. Esto nos servirá para que tanto nosotros, como las generaciones futuras, podamos disfrutar de las mismas sensaciones y experiencias que tuvieron nuestros predecesores.

Efectos de la escalada en el medio ambiente

Aunque no lo creamos, la escalada puede afectar negativamente al entorno, más allá de la basura que algún indeseable se olvide en el parking, existen múltiples impactos directos e indirectos, como:

  • Nuestra mera presencia en las paredes y entornos naturales: simplemente con este punto ya generamos una alteración de los ecosistemas. Algo que se acentúa si eres una persona en mitad de la pared, donde un pájaro o un reptil no espera encontrar compañía humana. Los animales necesitan mucho más espacio vital que nosotros y lo que para nosotros parece una tontería a ellos puede afectarles en su forma de vida, y en muchas ocasiones, hasta llevar al abandono del ecosistema.
  • Erosión de las paredes, caminos y taludes: estos se van gastando con nuestro paso. Llenar la ladera de caminos retira el suelo vital para el desarrollo de las plantas y la estabilidad del terreno.

Contaminación de los suelos y recursos hídricos: olvidarnos la basura (incluida la que parece biodegradable), no buscar un buen sitio para ir al baño correctamente, el uso excesivo de magnesio, e incluso el tipo de goma que utilizamos. Todo ella genera micro contaminantes que acaban en el suelo y en el agua, y por su tamaño entran a formar parte de la cadena alimentaria, alterando a los organismos que las ingieren. Un buen ejemplo de ello son los microplásticos.

Para poder solucionar este conflicto de interés entre el medio y nosotros, las administraciones, y en gran medida la comunidad escaladora, se han puesto de acuerdo para poder encontrar un equilibrio entre el uso y el mantenimiento. De esa unión, se ha creado una normativa de regulación y usos en muchas de las zonas de escalada que están en áreas protegidas, como son parques nacionales o naturales, zonas ZEPA, etc... Pero nos os despisteis, que también pueden aparecer en propiedades privadas y zonas donde a priori creamos que no son entornos naturales.

Así que siguiendo la normativa de cada sector y con algunas pautas, que describimos a continuación, se puede seguir disfrutando de la escalada y colaborando a la conservación del medio ambiente.

escalada sostenible

Consejos para reducir los efectos de la escalada en el medio ambiente

Al fin y al cabo, sin las paredes no vamos a poder seguir escalando. Así que es nuestro deber cuidarlas y protegerlas. Para ello, los escaladores debemos dar ejemplo con nuestra actitud y tomar todas las precauciones necesarias para poder seguir disfrutando de la naturaleza como más nos gusta minimizando el daño.

Por ello, aquí os pasamos algunas recomendaciones para reducir el impacto de la escalada:

  • No dejar residuos a nuestro paso. Estos residuos incluyen obviamente la basura, pero también, aunque sean biodegradables, los papeles de “ir al baño” y los restos de comida. Todos tenemos en mente esos rincones de sector decorados con papeles o pieles de plátano secas en las repisas. No nos cuesta trabajo llevar una bolsa en la que depositar todo aquello que hemos traído y que parezca que no hemos estado.
  • Recoger toda la basura. Si, fastidia, y mucho, ver la desagradable estampa que alguien ha dejado. Pero podemos hacer un esfuerzo extra, recogerlo y esperar que el karma haga su trabajo. Es imprescindible prestar especial atención a los pequeños residuos, como plásticos y aluminio, ya que los animales se los comen o acaban en el agua. Además esto ayudará a la imagen de nuestra comunidad, más aún en zonas concurridas donde conviven varias actividades, en sectores cerca de pueblos o propiedades privadas. Al final somos unos invitados.
  • No crear erosión innecesaria en la montaña. Aparca donde esté indicado y evita hacer nuevos huecos en la maleza o aparcar en los regatos o acequias. Y cuando camines por el sector utiliza los caminos actuales, y si hay múltiples creados, intenta elegir el que esté más pisado y menos dañe la ladera. Así ayudaremos a los árboles, que nos echan una mano con la sombra en verano.
  • Intentar minimizar el uso de magnesio y las “clecas”. Aparte del impacto visual, el magnesio reacciona con la roca, degradando su adherencia, lo que coloquialmente llamamos sobar. Además que es ingerido por animales y absorbido por las plantas. Así que no nos cuesta nada cepillar la vía cuando bajemos, incluso si le vamos a dar mas pegues en días sucesivos. El que venga detrás nos lo agradecerá
  • Proteger la vida silvestre que nos encontramos. Es muy bonito ver aves o nidos cerca de nosotros cuando escalamos. Pero si nos encontramos algo muy cerca, debemos evitar manosear los huevos ni las aves, y lo mejor es bajarnos y buscar otra vía. Para los animales es muy importante tener su espacio y para nosotros no será muy difícil encontrar otra vía.
  • No coger o retirar vegetación. Ya sabemos que no debemos coger plantas ni flores para no dañar la cadena trófica, pero es igual de válido para líquenes y musgos. Así que debemos ser meticulosos cuando limpiamos una vía o un bloque y no cebarnos con el cepillo, limpiaremos lo justo. Hay que recordar, que aunque nos tapen las presas, son ellos los que favorecen la creación de estas.

Restringir la interacción entre la fauna nativa y los escaladores. Hay que prestar especial atención a las limitaciones anuales durante las temporadas de apareamiento y nidificación de aves, y lo mejor es evitar los lugares habitados por animales en peligro de extinción. Además debemos evitar que los animales domésticos, como perros, interaccionen con esta fauna. .

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Otras medidas para preservar la montaña

Usar productos reutilizables y biodegradables

Indirectamente, nuestro consumo afecta a la montaña y las paredes, que también sufren el impacto del cambio climático. Así que una reducción en nuestra huella de carbono ayudará a mantener nuestros sectores favoritos tal como nos gustaría.

Ejemplos: evitar los productos como las botellas de agua mineral fabricadas PET. Donde una buena solución son las botellas de plástico rígido BPA free o botellas de aluminio o acero inoxidable, ayudando a reducir nuestro consumo de plástico, y la ingestión de microplásticos por parte nuestra y del medio. Y otro sería el consumo de prendas basadas en materiales reciclados o fibras naturales y de comercio justo y sostenible. No te preocupes, ya que hay muchas marcas que informan de ello en sus productos, fijándonos un poco podremos encontrar la que más nos conviene.

Infórmate y colabora

Una de nuestras mejores pautas es estar informado, así pondremos nuestro grano de arena frente a esta situación y podremos evitarnos una visita de las autoridades. Ahora mismo hay mucha información de acceso rápido sobre la regulaciones y las medidas especiales para cada escuela. Puedes encontrarla en las administraciones, en el caso de parques y áreas protegidas, ayuntamientos, asociaciones locales de escaladores, redes sociales y en la mayoría de las guías de escalada ya hay un apartado específico.

Cuando llegues a un cartel informativo, párate y dedícale unos segundos. A veces hay novedades que no han sido informadas por otras vías. Párate a tomar un café en el pueblo y pregunta si hay algún cambio en la zona. Al final son los vecinos locales los que conocen el terreno.

Y por último, ¡colabora! Una actitud proactiva ayuda a difundir estas pautas. Por ejemplo si te encuentras un nido de rapaz en un sector, puedes llamar a las asociaciones o autoridades que corresponda. O si ves una actitud desmesurada, no te cortes, al final es tu sector también. Incluso puedes ser voluntario de las múltiples asociaciones y federaciones que trabajan en este campo.

No olvides, que este es solo un ejemplo de los múltiples consejos que existen para poder echar un cabo a la naturaleza que más nos toca de cerca. Pero siempre puedes ampliarlos, al final con un poco de lógica e información, encontrarás las pautas más adecuadas para los sectores que frecuentas y tu tipo de escalada. Así, con un poco de esfuerzo podremos integrarlas en nuestras vidas en la vertical.

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