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Los forros polares son una prenda versátil y cómoda que nunca puede faltarnos en una escapada a la montaña, incluso es recomendable tenerla a mano en los meses de verano, por si durante la tarde o la noche las temperaturas caen en exceso. Su principal función es la de aislarnos térmicamente para retener el calor corporal, pero han de ser ligeros y algo ajustados, permitiendo que la transpiración sea correcta y contando siempre con que dentro del sistema de capas, los forros polares se encuentran en el segundo nivel.

 

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¿Cómo escoger un forro polar?

Además de gustarnos por su aspecto exterior, dentro de los múltiples diseños y colores, los forros polares deben adaptarse a las características de nuestro cuerpo y cumplir de forma adecuada con su función. Por eso, hay algunas claves que debemos tener en cuenta en el momento de elegir la prenda.

La ligereza es una característica que nunca puede faltar en un forro polar. Debe ser una prenda cómoda, que nos permita desenvolvernos con agilidad y no lastre nuestros movimientos. En cuanto al espesor, dependerá en gran medida del momento del año y la actividad que vamos a realizar. La repelencia al agua también es un punto a favor, aunque nunca van a ser impermeables, para permitir la transpiración, si que pueden evitar que la prenda se empape con facilidad, lo que puede llegar a ser un problema grave para la temperatura corporal y la agilidad. 

En cuanto a los materiales, la mayoría de forros polares están fabricados en PEC, un tipo de plástico que se obtiene de envases reciclados, por lo que contribuye a la sostenibilidad del medio ambiente. La lana merino es otro de los materiales clásicos para este tipo de prendas. Tanto los forros polares fabricados en PEC como en lana merino son muy sensibles y delicados al fuego, por lo que hay que tener especial cuidado con él.

Como es una prenda que va ligeramente ceñida, es importante elegir la talla correcta y sentir que se amolda con facilidad al cuerpo, pero sin olvidar que aún tiene que permitir sumar una capa interna y otra externa.

Gracias a sus características, pueden emplearse en diferentes modalidades, pero su uso es más común en periodos de descanso, trekking o senderismo, durante acampadas o en la vida diaria en meses de frío, ya que existen otro tipo de prendas para la actividad, como los micropolares o las chaquetas de fibra o plumas, que pueden usarse como segunda o última capa.

Completa tu equipamiento

Planifica bien tus escapadas y no olvides equiparte de manera adecuada para disfrutar al máximo de la montaña y el deporte. Para sacar todo el partido al forro polar, lo ideal es utilizarlo como segunda capa, por encima de una camiseta térmica y junto a una prenda exterior para protegerte completamente.

El calzado es otro punto que no podemos descuidar, ya que de nada nos sirve abrigarnos y equiparnos en la parte superior si podemos mojarnos los pies o no contar con el calzado que nos permita desenvolvernos en la montaña sin riesgo de torceduras por falta de sujeción y adherencia.